Prólogo
A veces, cuando hablamos de centros educativos, lo primero que nos viene a la mente es el edificio, las infraestructuras, o el alumnado y el personal que trabaja en él. Pero una Ikastola no es simplemente un edificio con aulas y pasillos. Es una comunidad viva; un proyecto pedagógico construido entre todos, día a día y año tras año, desde el pueblo y para el pueblo. Conscientes de ello, en este momento tres temas principales nos preocupan y ocupan: el cuidado del espacio exterior, los retos que trae consigo el descenso de la natalidad, y el futuro del uso del euskara. No son temas fáciles, pero tampoco ajenos; forman parte de la realidad que vivimos en nuestro día a día, y creemos que todos tenemos la responsabilidad de darles respuesta.
En cuanto al espacio exterior, este rincón construido con ilusión y entre todos recoge cada día las risas, las carreras y los sueños de niños y adolescentes. Es un espacio del pueblo; no solo del presente, sino también del futuro. Precisamente, los actos vandálicos ocurridos durante los fines de semana y las vacaciones a lo largo de este curso nos han generado una gran preocupación: romper material, dejar basura o hacer un uso inadecuado del espacio no es solo un problema de la ikastola; es también una falta de respeto hacia lo que hemos construido entre todos. Contar con un entorno agradable y atractivo tiene un impacto positivo en la calidad educativa y supone un gran valor añadido para el pueblo. Por ello, pedimos el compromiso de todos: quienes lo disfrutan hoy tienen la responsabilidad de dejarlo en buenas condiciones para quienes lo disfrutarán mañana.
Por otro lado, el descenso de la natalidad traerá cambios profundos en nuestra estructura y organización, lo que nos exigirá adaptaciones responsables. Este reto no es solo de la ikastola; es de todo el pueblo. Sin embargo, ser más pequeños no significa ser más débiles — también es una oportunidad: para ofrecer una atención más personalizada y construir una comunidad aún más sólida. De cara al futuro, debemos estar preparados para afrontar esta situación y dispuestos a buscar soluciones juntos.
En lo que respecta al uso del euskara, tenemos una preocupación evidente. Nuestra lengua está en el corazón de nuestra comunidad y en la esencia misma de la ikastola. Vivir en euskara en la ikastola no es solo una asignatura o una lengua de enseñanza; es una forma de vida, la expresión de una identidad. Sin embargo, fuera del contexto escolar el uso del euskara va disminuyendo, y esa tendencia nos preocupa. La colaboración entre la familia, la comunidad y la ikastola es fundamental para garantizar la transmisión del euskara. Mantenerlo vivo es responsabilidad de todos: no solo en palabras, sino usándolo en casa, en la calle y con los amigos, cada día y con naturalidad.
Estos tres retos, aunque complejos, no nos obligan a rendirnos; nos fortalecen. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todas las personas que mantienen viva esta ikastola a lo largo del año: al alumnado, las familias, el personal y los colaboradores. Es gracias a vuestra implicación que seguimos adelante, cada día. Porque nuestra ikastola la construimos entre todos, y entre todos seguiremos haciendo camino.
Muchas gracias.
Aitor Bengoa Ansa
Director de Uzturpe Ikastola